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Un deportista cotizando en la Bolsa ya no es un argumento de ficción. Fantex, la empresa de un cebrebro inquieto de Silicon Valley llamado Buck French, puso la pasada semana a la venta participaciones en los ingresos futuros del jugador de fútbol americano de los Houston Texas Arian Foster. No es el mejor jugador de la historia, pero sí un atleta histórico: el primero en entrar en el mercado de valores.