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Además de las condiciones de reclusión, hacinamiento y violación de sus derechos humanos, los niños y adultos que vivían en el albergue La Gran Familia, en Zamora, Michoacán, fueron víctimas de otras vejaciones: algunos fueron tatuados "con números o señas particulares de la casa hogar, muchos fueron quemados" y otros presentan diversas lesiones, afirmó Julio Hernández Barros, de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).
El organismo autónomo da seguimiento a la situación en que se encuentran los menores de edad rescatados en julio pasado del albergue que dirigía Rosa Verduzco, conocida como Mamá Rosa, así como sus familiares.