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La impunidad con la que se ha manejado durante años Alberto Sentíes Palacio parece llegar a su fin. No por iniciativa original de las autoridades, que en tres ocasiones vieron cómo libró tres acusaciones de fraude y delincuencia organizada, sino porque un ciudadano grabó el momento en que sus escoltas, molestos porque un conductor no abrió el paso cuando su patrón, al volante de un Ferrari escarlata de seis millones de pesos, lo amenazaron, golpearon y robaron sin importar que decenas de personas atestiguaban sus delitos. Las autoridades de la Ciudad de México descongelaron una de las tres averiguaciones que existen en contra de Sentíes Palacio que descansan en el área de delitos financieros, e irán por él. El presunto delito será coautoría intelectual o, al menos, encubrimiento.