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He procurado mantener oculta esta situación para proteger mi vida privada y la de quienes me rodean, pero ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo conozcan la verdad, y espero que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos cuantos luchan por combatir esta terrible enfermedad, para luchar contra ella». El 23 de noviembre de 1991, Freddie Mercury realizaba esta declaración pública, reconociendo que tenía sida y asegurando que, como había hecho casi siempre durante su carrera, continuaría con su política de «no dar entrevistas». No le dio tiempo. Al día siguiente, murió.