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Arturo Rosalío Álvarez consume, él solo, entre cuatro y cinco litros de refresco al día, pero gasta aún más que eso porque su familia también comparte el gusto por ese producto. Y sabe que, una vez que la Reforma Hacendaria se apruebe, pagará un peso adicional por cada mil mililitros del líquido que califica como "delicioso". Y está dispuesto a hacer el pago, pues se declara abiertamente un "adicto al ´chesco´". Pero el 20% adicional en el costo por cada botella, lo pagará él solo. Las compañías refresqueras no tendrán que entregar al fisco un peso más.
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