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No eran sino 15 caperuzos que dos minipatrullas de la UNAM habrían sacado. Pero el rector Narro ya logró que aquellos 15 narcomenudistas atrajeran 50 solidarios; luego llegó esa bazofia llamada Universidad Autónoma de la Ciudad de México, molino de carne de cañón para el obradorismo a precios más altos por graduado que la universidad, privada y gringa, más cara del mundo; ya están allí los ayotzinapos cuya gasolina quemó vivo al trabajador Gonzalo Rivas; los atencos también irán a “salvar la UNAM”, atencos que golpearon, ataron a un poste y rociaron de gasolina para quemarlos vivos, a los dos funcionarios del Estado de México enviados por el entonces gobernador Peña Nieto a resolver el conflicto que desbordó a Fox cabeza de chorlito.